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Mudarse al extranjero con hijos: qué cambia y qué debes tener en cuenta

5 September 2026  ·  Actualizado 6 September 2026

Gabriel Caetano

Gabriel Caetano

FOREIGNERS

Mudarse al extranjero con hijos: qué cambia y qué debes tener en cuenta

¿Vas a mudarte al extranjero con tus hijos? Descubre cómo planificar una mudanza internacional en familia, desde visados, documentos y escolarización hasta idioma, choque cultural, adaptación emocional y el mejor momento para trasladarse.

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Mudarse al extranjero con hijos: qué cambia y qué debes tener en cuenta

Mudarse al extranjero con hijos requiere entre 6 y 12 meses de planificación realista en dos frentes a la vez: el papeleo (documentos apostillados, visados familiares, matriculación escolar) y la adaptación emocional de cada niño de la familia. La logística ya es exigente de por sí, pero el peso emocional, tanto para los padres como para los hijos, es lo que la mayoría de las familias subestima. Aun así, los estudios demuestran una y otra vez que los niños que se trasladan a otro país con el apoyo adecuado desarrollan una capacidad de adaptación duradera y habilidades multilingües, así que el esfuerzo merece la pena.

Para las familias brasileñas que se plantean mudarse a Europa, las preguntas llegan todas a la vez. ¿Se adaptarán los niños? ¿Qué documentos necesitamos? ¿Qué colegio elegimos? ¿Cómo gestionamos el dinero entre dos países? La mudanza internacional con hijos es una de las decisiones más transformadoras que puede tomar una familia, emocionante y abrumadora a partes iguales, y merece una hoja de ruta honesta, no una lista de tareas que finja que las partes difíciles son fáciles.

Esta guía acompaña a brasileños expatriados con hijos por todas las dimensiones de la mudanza: planificación previa a la salida, el impacto emocional según la edad, cómo hablar con tus hijos, matrícula escolar, adaptación cultural y de idioma, y el mejor momento para hacerlo. En el camino, señalaremos dónde la parte financiera se simplifica. Un ejemplo práctico: en lugar de estar haciendo malabares entre una cuenta brasileña y pagando IOF cada vez que usas la tarjeta en el extranjero, Bleap te da una única cuenta europea que puedes abrir con documentos brasileños, mantener EUR y USD juntos, y mover dinero hacia y desde Brasil con 0% de IOF. Más sobre esto donde sea relevante. Empecemos por la base que no te puedes saltar.

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1. Planificación previa a la mudanza: la base práctica que no puedes saltarte

Un buen planejamento de mudança internacional no consiste en angustiarse por todo. Se trata de organizar las decisiones en el orden correcto para que nada te pille por sorpresa en el peor momento. Con niños de por medio, cada paso pesa más, y cuanto antes empieces, más tranquila estará toda la familia.

Cómo crear un calendario de mudanza familiar

Empieza el proceso entre 6 y 12 meses antes de la salida. Divídelo en fases claras: primero investiga el destino, luego resuelve los trámites legales y documentales, después la logística (envío de mudanza, vivienda, vuelos), a continuación la preparación emocional de los niños y, por último, la llegada y adaptación al nuevo lugar.

Con niños, cada fase se alarga más de lo que ocurriría en una mudanza en solitario. Los plazos de matriculación escolar, las revisiones pediátricas y los trámites de visado para dependientes suman tiempo extra. Un calendario que sobre el papel parece holgado, normalmente termina siendo justo el necesario.

Documentos esenciales para vivir en el extranjero con hijos

El núcleo de los documentos para morar no exterior es la autenticación. Necesitarás certificados de nacimiento apostillados de cada hijo (la Apostilla de La Haya hace que un documento brasileño tenga validez legal en otros países miembros), pasaportes vigentes de todos los miembros de la familia, cartillas de vacunación actualizadas y expedientes escolares con traducciones juradas.

El trámite de la Apostilla es fundamental porque, sin él, las autoridades y los colegios extranjeros pueden simplemente rechazar tu documentación brasileña. Gestiónalo en Brasil antes de salir, ya que hacerlo a distancia más adelante resulta más lento y más caro. Valora también otorgar una procuração (poder notarial) a una persona de confianza en Brasil para que se encargue de los asuntos que no puedas resolver desde el extranjero. Guarda copias tanto digitales como físicas, organizadas por miembro de la familia, para que nada se pierda durante la mudanza.

Visados y residencia para familias

Visto para família no exterior funciona de manera diferente en cada país. Las categorías más comunes incluyen visados de dependientes, permisos de reagrupación familiar y visados de trabajo patrocinados que permiten traer a los familiares a cargo. Los detalles clave que hay que revisar son los tiempos de procesamiento (que a menudo son distintos para los niños), los controles médicos exigidos y la justificación de medios económicos para mantener a toda la familia.

Consulta con un abogado de inmigración desde el principio, sobre todo si el destino tiene un régimen de visados complicado o lento. Entre las familias brasileñas, Portugal, Estados Unidos, Canadá, los Emiratos Árabes Unidos y Alemania siguen siendo destinos populares, cada uno con sus propias normas para los dependientes. Recibir asesoramiento profesional desde el inicio evita tener que volver a presentar documentación más adelante, con el coste que eso supone.

Preparación financiera y logística

Haz un presupuesto realista. Los primeros meses en el extranjero implican gastos de envío, alojamiento temporal, posibles matrículas escolares y un colchón para el coste de vida mientras el salario y la rutina se estabilizan. Aquí tienes una lista rápida útil:

  • Vivienda: alojamiento temporal para las primeras semanas y, después, búsqueda de vivienda permanente
  • Seguro médico: confirma que los niños estén cubiertos desde el primer día en el nuevo país
  • Banca: decide cómo vas a mantener y mover el dinero entre países
  • Colchón financiero: reserva varios meses de gastos de vida para imprevistos

La banca entre dos países es donde muchas familias pierden dinero sin darse cuenta. Es normal mantener una cuenta abierta en Brasil mientras se abre otra en el extranjero, pero las transferencias internacionales tradicionales conllevan IOF y comisiones en cada movimiento. Justamente esta fricción es lo que elimina Bleap: una sola cuenta que abres con documentos brasileños, que te permite tener EUR y USD, con transferencias PIX instantáneas entre Brasil y Europa con 0% de IOF y sin comisiones de transferencia. Eso significa que el colchón que presupuestaste rinde mucho más.

2. El impacto emocional de la mudanza en los niños: entendiendo cada grupo de edad

El impacto emocional de la mudanza en los niños varía enormemente según la edad. Entender lo que tu hijo es capaz de gestionar según su etapa de desarrollo te ayuda a apoyarlo sin restar importancia a sus sentimientos ni tampoco dramatizar la mudanza.

Bebés y niños en edad preescolar (0-5 años)

Este es, en general, el grupo de edad más adaptable. La identidad social apenas está formada, y la adquisición del lenguaje todavía avanza rápido, así que los más pequeños absorben un entorno nuevo con una facilidad sorprendente. Su mundo es principalmente su familia, y mientras esta se mantenga estable, suelen sentirse seguros.

Presta atención a comportamientos regresivos como volver a mojar la cama, la necesidad constante de estar pegados a ti o problemas para dormir, que son respuestas normales ante el cambio. Lo más importante a esta edad es la consistencia: mantén las rutinas diarias predecibles y lleva contigo objetos familiares, como sus juguetes o mantitas favoritas. Puedes quedarte tranquilo, porque los más pequeños suelen adaptarse a un entorno nuevo más rápido que el resto de la familia.

Niños en edad escolar (6-12 años)

Este grupo es el que siente con más intensidad la disrupción social. A esta edad ya han hecho amigos, tienen una identidad dentro del colegio y un verdadero sentido de pertenencia, así que dejarlo todo atrás duele de verdad. Un patrón habitual es una emoción inicial seguida de soledad cuando la realidad empieza a asentarse.

Entre las señales de choque cultural en los hijos a las que hay que estar atentos están el retraimiento, una bajada en el rendimiento escolar y molestias psicosomáticas como dolores de estómago o de cabeza sin causa médica aparente. Hay factores de protección que marcan una diferencia real: involúcralos en la decisión, mantén vivas en casa las costumbres culturales brasileñas y organiza videollamadas periódicas con los amigos que se quedaron en Brasil para que esas amistades no desaparezcan sin más.

Adolescentes (13-18 años)

Los adolescentes suelen ser el grupo más difícil. Su identidad depende en gran medida de sus amigos, así que dejar un círculo social puede sentirse como una catástrofe y no solo como algo triste. Las redes sociales tienen un efecto doble: les ayudan a seguir conectados con sus amigos en Brasil, pero también alimentan el FOMO y las comparaciones dolorosas.

El mayor riesgo es el resentimiento que sienten los adolescentes cuando creen que no tuvieron voz en la decisión. Dales protagonismo real siempre que sea posible y ayúdales a encontrar comunidades en el nuevo país a través del deporte, la música o grupos de jóvenes expatriados. Vale la pena recordar que los adolescentes que se adaptan con éxito suelen salir de la experiencia con habilidades interculturales extraordinarias y una resiliencia que les acompaña de por vida.

Cuándo buscar apoyo profesional

No hay nada de extraño en recurrir a un terapeuta familiar o a un psicólogo infantil durante una mudanza. Normalízalo desde el principio para que tu hijo no lo interprete como una señal de que algo va mal con él.

Entre las señales de alerta que indican que conviene buscar ayuda profesional están la negativa prolongada a ir al colegio, un retraimiento severo o cualquier expresión de desesperanza. Hoy en día, las opciones de telemedicina en portugués facilitan mucho más que las familias brasileñas expatriadas accedan a un apoyo que les resulte culturalmente cercano, sea cual sea el país europeo en el que se encuentren.

3. Cómo y cuándo hablar con tus hijos sobre la mudanza

La forma en que preparas a tus hijos para una mudanza internacional a través de la conversación marca cómo vivirán todo el proceso. El objetivo es la sinceridad transmitida con cariño, no un único anuncio dramático.

Elegir el momento adecuado para hablar

Como regla general, cuéntaselo a tus hijos en cuanto la decisión esté confirmada. Los niños llevan mucho mejor la información conocida que los rumores, los fragmentos escuchados por casualidad o las sorpresas repentinas. La incertidumbre es más dañina que los hechos difíciles.

Ajusta el momento según la edad. A los más pequeños es mejor contárselo cerca de la fecha de la mudanza, mientras que los niños en edad escolar y los adolescentes necesitan saberlo con bastante antelación, idealmente entre 4 y 6 meses, para poder procesarlo y prepararse. Evita dar la noticia durante periodos escolares estresantes, como los exámenes o el final del curso.

Cómo plantear la conversación

Utiliza un lenguaje positivo pero honesto. Reconoce lo que será difícil sin convertirlo en una catástrofe, porque los niños se guían por tus reacciones emocionales. Para los más pequeños, los cuentos sobre mudanzas, o un mapa y un globo terráqueo, ayudan a hacer la idea más concreta e incluso ilusionante.

Para los niños mayores y los adolescentes, expón los hechos, anímales a hacer preguntas y respeta sus emociones, incluso cuando se muestren muy en contra. Refuerza un mensaje que ayuda a cualquier edad: las amistades no tienen por qué terminar, simplemente se transforman, y las personas importantes pueden seguir formando parte de su vida sin importar la distancia.

Mantener a los niños implicados en la planificación

Sentirse partícipes reduce la ansiedad. Deja que los niños tomen pequeñas decisiones, como elegir la decoración de su nueva habitación, buscar actividades en la nueva ciudad o escoger una mochila nueva para su nuevo colegio. Estas pequeñas elecciones les dan una sensación de control.

Crea un "ritual de cuenta atrás para la mudanza" que genere ilusión en lugar de miedo. Ved juntos vídeos sobre el destino, explorad el mapa en familia y plantead la mudanza como una aventura compartida que estáis preparando juntos, no como algo que les pasa a ellos.

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4. Matriculación escolar y educación en el extranjero

El colegio es donde tu hijo pasa la mayor parte de sus horas de vigilia y donde forja la mayoría de sus nuevas amistades, así que la escola no exterior para brasileiros merece una reflexión cuidadosa en lugar de una decisión precipitada al llegar.

Entendiendo tus opciones de colegio

Hay cuatro caminos principales, cada uno con sus propias ventajas e inconvenientes:

  • Colegios públicos locales: gratuitos, con inmersión total y la vía más rápida hacia la integración lingüística. Los primeros meses pueden ser intensos, pero esta opción suele ser la mejor para una residencia a largo plazo.
  • Colegios internacionales: la enseñanza suele impartirse en inglés o en el idioma nativo del niño, lo que facilita la transición. La desventaja es el alto coste y una adquisición más lenta del idioma local.
  • Colegios brasileños en el extranjero: disponibles en un puñado de ciudades con grandes comunidades brasileñas, ofrecen comodidad y un plan de estudios familiar, pero limitan la integración en la vida local.
  • Educación en casa: el homeschooling no exterior es una opción cada vez más popular, especialmente durante la transición inicial o en países donde la escolarización local resulta muy difícil sin dominar el idioma. El estatus legal varía mucho de un país a otro.

Cómo gestionar el proceso de matriculación

Para la matrícula escolar no exterior, los colegios suelen exigir un certificado de nacimiento apostillado, el historial de vacunación, los expedientes académicos anteriores (traducidos y certificados) y el pasaporte. Reúne todo esto antes de llegar, porque tramitar documentos desde el extranjero es estresante y lento.

Los plazos importan muchísimo. Muchos países tienen ventanas de matriculación anuales muy estrictas, así que conviene investigar los plazos antes de mudarse, o se corre el riesgo de tener que esperar meses para conseguir una plaza. Al contactar con los colegios, haz preguntas directas: ¿hay apoyo lingüístico en inglés como segunda lengua? ¿Hay otros alumnos bilingües o de origen inmigrante? ¿Cómo gestiona el centro la llegada de niños recién incorporados?

Diferencias curriculares y continuidad académica

La Base Nacional Comum Curricular (BNCC) brasileña difiere de sistemas como el Bachillerato Internacional, el currículo nacional del Reino Unido, el Common Core de Estados Unidos o los distintos sistemas nacionales europeos. Es de esperar que haya carencias en algunas asignaturas y ventajas en otras. Los colegios brasileños suelen ir adelantados en matemáticas, mientras que la lectura y la escritura irán inevitablemente por detrás al principio en el nuevo idioma.

Muchas familias también se esfuerzan por mantener la alfabetización en portugués conservando el vínculo con una Escola Brasileira o con alguna plataforma de aprendizaje a distancia. Esto permite que el portugués académico siga vivo aunque la escolarización diaria del niño transcurra en otro idioma.

Cómo apoyar a tu hijo en el colegio durante los primeros meses

Comunícate de forma proactiva con los profesores sobre la situación de tu hijo para que entiendan la adaptación por la que está pasando. Si el colegio ofrece un programa de "compañero guía" o de integración entre iguales, organízalo cuanto antes, porque tener una cara amiga lo cambia todo durante la primera semana.

Ten expectativas realistas. Es totalmente normal que un niño necesite entre 6 y 12 meses antes de sentirse cómodo social y académicamente. Celebra en voz alta los pequeños logros en casa, desde el nombre de un nuevo amigo hasta el primer chiste que entienda en el nuevo idioma.

5. Adaptación lingüística y cultural para los niños

Introducir un idioma nuevo para los niños funciona mejor cuando se hace de forma gradual y positiva, y no como un choque de "aprende o hunde" nada más llegar. Y hay un segundo aspecto que muchas veces se pasa por alto: proteger el portugués que ya tienen.

Empezar la preparación lingüística antes de salir de Brasil

Empieza la exposición al idioma entre 3 y 6 meses antes de la partida. Apps como Duolingo Kids o Lingokids, dibujos animados y música en el nuevo idioma, y algunas clases básicas de conversación ayudan a bajar la barrera para que el primer día de colegio dé menos miedo.

Establece expectativas realistas. Los niños menores de 10 años suelen adquirir idiomas con una rapidez sorprendente, mientras que los adolescentes pueden tardar más, aunque normalmente terminan alcanzando un alto nivel de fluidez. Presenta el nuevo idioma como un regalo y no como una carga, porque la actitud del niño hacia el idioma influye directamente en la velocidad con la que lo aprende.

La curva de la inmersión lingüística

El aprendizaje de idiomas sigue etapas predecibles: un periodo silencioso en el que el niño escucha más de lo que habla, después el habla telegráfica (frases cortas y funcionales), luego la fluidez conversacional y, por último, el dominio del lenguaje académico. Conocer esta secuencia ayuda a mantener la paciencia durante esas primeras semanas tan calladas.

Un punto clave tanto para padres como para colegios: el dominio del lenguaje académico, el nivel necesario para aprender plenamente en el nuevo idioma, puede tardar entre 5 y 7 años en desarrollarse. Cuidado con el mito de "ya lo irá pillando solo", porque los niños absorben el lenguaje conversacional rápido, pero aun así necesitan un apoyo estructurado para rendir bien académicamente.

Preservar el portugués

El verdadero riesgo a largo plazo para los hijos de expatriados brasileños es ir perdiendo, poco a poco, el dominio del portugués. Una vez que el colegio y los amigos funcionan en otro idioma, el idioma de casa puede irse desvaneciendo más rápido de lo que los padres esperan.

Contrarréstalo de forma deliberada: tiempo de lectura en portugués en casa, música y películas brasileñas, videollamadas regulares con los abuelos y clases de refuerzo de portugués cuando haga falta. Esto es lo que los lingüistas llaman lengua de herencia, y mantenerla es importante para el sentido de identidad de tu hijo, su vínculo con la familia extensa y su futura flexibilidad profesional como adulto verdaderamente bilingüe.

Cómo gestionar el choque cultural en los niños

Adaptação cultural de crianças (la adaptación cultural de los niños) es más fácil de acompañar si lo explicas con términos que ellos entiendan: el choque cultural se siente como "cambiaron las reglas y a mí nadie me avisó". Pasa por varias fases: primero una especie de luna de miel, luego frustración y retraimiento, después un ajuste gradual y, finalmente, una adaptación real.

Detéctalo si notas que se resiste a ir al colegio, idealiza todo lo relacionado con Brasil o se muestra irritable en casa. Tiende puentes entre ambas culturas conectando con comunidades brasileñas locales, celebrando en casa fiestas como el Carnaval y la Festa Junina, y buscando equivalentes locales de las actividades que le gustaban a tu hijo. El objetivo no es borrar Brasil, sino dejar que ambas culturas convivan.

6. Elegir el mejor momento para mudarse

El momento no va a ser lo que decida el éxito o el fracaso de la mudanza, pero acertar más o menos con el calendario evita un estrés innecesario. Hay dos cuestiones que importan sobre todo: la edad del niño y la época del año.

La mejor edad para mudarse

El consenso de los estudios sobre la mejor edad para mudarse de país es que, cuanto antes, generalmente mejor, aunque a cualquier edad se puede lograr una transición exitosa:

  • Menos de 5 años: es cuando resulta más fácil adquirir el idioma y hay menos raíces sociales que arrancar
  • 6-10 años: supone un reto, pero es muy manejable si el colegio ofrece buen apoyo
  • 11-14 años: estadísticamente es la etapa más disruptiva, ya que coincide la adolescencia temprana con una intensa formación de la identidad social
  • 15 años o más: los adolescentes pueden entender racionalmente los motivos de la mudanza, y algunos realmente prosperan con el cambio, sobre todo si se les da una razón de peso, como el acceso a la universidad o una oportunidad familiar

La idea principal es que no existe una edad perfecta. La preparación y el apoyo importan mucho más que el momento elegido.

La mejor época del año para mudarse

Intenta que la llegada coincida con el inicio del curso escolar para evitar una incorporación disruptiva a mitad de año. En el hemisferio norte, los colegios suelen empezar en septiembre, así que llegar en julio o agosto da tiempo a la familia para instalarse antes. En países del hemisferio sur, como Australia o Nueva Zelanda, el curso escolar comienza hacia febrero.

Hay que equilibrar esto con la fecha de incorporación laboral de los padres, y siempre que sea posible, es preferible llegar en verano o durante las vacaciones escolares. Esa ventana permite a la familia explorar y adaptarse sin la presión inmediata de la rutina escolar.

Eventos vitales que conviene evitar que coincidan

Intenta no mudarte durante las épocas de exámenes en Brasil, como la preparación del ENEM o el vestibular para los adolescentes mayores, ya que eso acumula estrés sobre estrés. Evita también que la mudanza coincida con otras grandes transiciones familiares, como la llegada de un hermano, un duelo o un proceso de divorcio.

Si puedes, evita mudarte en el último año de una etapa educativa clave, como el último curso de primaria o secundaria del niño, cuando la continuidad es más importante tanto a nivel académico como para las amistades.

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Preguntas frecuentes (FAQ)

¿Qué documentos necesito para mudarme al extranjero con hijos desde Brasil?

Necesitarás certificados de nacimiento apostillados de cada hijo, pasaportes vigentes de todos los miembros de la familia, cartillas de vacunación con traducciones juradas, historiales escolares anteriores y cualquier documentación específica de visado que exija el país de destino. Empieza este proceso al menos 6 meses antes de la salida, ya que los trámites de apostilla y traducción llevan tiempo.

¿Cuál es la mejor edad para que un niño se mude a otro país?

Los niños más pequeños, menores de 5 años, suelen adaptarse con más facilidad gracias a la rapidez con la que adquieren el idioma y a que tienen menos raíces sociales. Aun así, niños de cualquier edad pueden adaptarse bien con la preparación y el apoyo adecuados. La preadolescencia, entre los 11 y los 14 años aproximadamente, suele ser la etapa más complicada debido a la formación de la identidad social.

¿Cuánto tardan los niños en adaptarse a vivir en el extranjero?

La adaptación social suele tardar entre 6 y 18 meses, mientras que alcanzar un dominio académico completo del nuevo idioma puede llevar entre 5 y 7 años. Ten expectativas realistas y con paciencia, y celebra los pequeños avances en lugar de esperar a que llegue un momento único en el que todo encaje.

¿Pueden los niños brasileños recibir educación en casa (homeschooling) en el extranjero?

Sí, en muchos países es posible, pero la legalidad y la regulación varían mucho. Estados Unidos, Reino Unido, Portugal y Alemania tienen marcos normativos muy distintos entre sí, algunos permisivos y otros muy restrictivos. Investiga siempre las leyes específicas del país de acogida antes de elegir esta opción.

¿Cómo puedo ayudar a mi hijo con el choque cultural al mudarse al extranjero?

Mantened las tradiciones culturales brasileñas en casa, conectad con las comunidades de expatriados locales y dejad que vuestro hijo exprese abiertamente la tristeza por lo que ha dejado atrás. Celebrad las fiestas de siempre y buscad versiones locales de esas actividades que tanto le gustan. Si la adaptación se alarga más de 12 meses, buscad apoyo profesional.

¿Cómo matriculo a mi hijo en un colegio en el extranjero?

Investigad con antelación los plazos de matriculación del país de acogida, reunid con tiempo los documentos apostillados y las traducciones juradas, y poneos en contacto directamente con los colegios para preguntar cómo ayudan a los alumnos internacionales recién llegados. Si es posible, visitad los colegios que tengáis preseleccionados antes de confirmar la plaza.

Conclusión: mudarse al extranjero con tu familia es difícil, pero merece la pena

Una mudanza internacional con hijos exige una planificación cuidadosa en dos frentes paralelos: el práctico y logístico, y el emocional y psicológico. Los visados, los colegios y el idioma no son problemas que se puedan resolver por separado. Están todos conectados, y las familias a las que mejor les va son las que los abordan como un proceso coordinado, en lugar de ir apagando fuegos de última hora.

La investigación al respecto es realmente tranquilizadora: los niños que crecen entre culturas suelen desarrollar una capacidad de adaptación, una empatía y unas habilidades multilingües notables que les acompañan el resto de su vida. Confía en el proceso, apóyate en las comunidades de expatriados y pide ayuda en cuanto la necesites. Puede que esto sea lo más difícil que hagáis juntos como familia, y también una de las experiencias más enriquecedoras.

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